Creer en las personas y en su capacidad de transformar sus vidas es uno de los pilares del proceso de reinserción social. La historia de Denisse González es reflejo de que, cuando existen oportunidades y decisión personal, el cambio es posible.
Denisse estuvo siete años privada de libertad, tiempo en el que atravesó un profundo proceso de reflexión y reconstrucción personal. Con una juventud marcada por dificultades y situaciones de consumo problemático, decidió apostar por una nueva oportunidad, asumir su proceso de recuperación y proyectar un futuro diferente.
Durante su permanencia en el sistema penitenciario, inició su camino laboral en la Industria Gráfica BR, cuando funcionaba en el entonces Centro Penitenciario de Mujeres “Casa del Buen Pastor”. A través del trabajo y la capacitación, adquirió herramientas, disciplina y experiencia que marcaron un punto de inflexión en su vida.
Hoy, ya en libertad, Denisse volvió a ser recibida por la misma empresa, que confió nuevamente en ella y le brindó la posibilidad de continuar su desarrollo laboral. Este acompañamiento demuestra que la reinserción social no solo depende del esfuerzo individual, sino también de la apertura y el compromiso del sector privado, y de toda la sociedad.
Desde el Ministerio de Justicia se destaca que historias como la de Denisse evidencian el impacto positivo de las políticas de capacitación, trabajo y reinserción impulsadas dentro del sistema penitenciario, orientadas a generar oportunidades reales para quienes deciden cambiar y salir adelante.
Estas experiencias reafirman que la reinserción social es un proceso posible cuando se combinan voluntad, acompañamiento institucional y oportunidades concretas. Porque detrás de cada historia hay una persona que lucha por reconstruir su vida y un Estado que acompaña ese camino.
Publicado el 14 de enero de 2026

