Sumando nuevas jornadas de oración, reflexión y encuentro, la vivencia de la Semana Santa se extendió en distintos centros penitenciarios del Ministerio de Justicia. Cada comunidad penitenciaria abrió sus puertas al espíritu de la fe y la tradición, que se hicieron presentes en misas, procesiones, chipas compartidas y espacios de recogimiento. Estas celebraciones, añadidas a las ya realizadas en otros penales, mostraron que la esperanza se multiplica y que la espiritualidad puede transformar incluso los lugares más difíciles.
Junto con el proyecto social Corazón Libre, en el Complejo para Mujeres Privadas de Libertad de Emboscada (Comple) se llevaron adelante una serie de actividades a las internas, con el objetivo de generar espacios de reflexión, espiritualidad y encuentro. Se desarrollan misas, grupos de reflexión y un conmovedor momento de Vía Crucis encarnado por las internas, propuestas pensadas para acompañar a las participantes en un proceso personal.
A más, se proyectaron películas religiosas. Por otra parte, se recibió la donación de chipas por parte de Radio Trans Mundial Paraguay (RTM PY). La Editorial San Pablo donó Biblias y libros del Evangelio Cotidiano 2026, llevando esperanza y nuevas lecturas de fe a la biblioteca del penal.
En la Penitenciaría Regional de Villarrica se vivieron días intensos de oración y tradición: elaboración de chipas con PPL alumnas de agricultura y mujeres privadas de libertad, misas, Santo Rosario y lavatorio de los pies. Incluyó entrega de chipas por la Iglesia Católica, Vía Crucis, proyección de La Pasión de Cristo, adoración al Santísimo y la Misa de Resurrección.
En el marco de la Semana Santa, el Centro Penitenciario de Mujeres “Serafina Dávalos” vivió jornadas marcadas por la fe, la reflexión y la espiritualidad, con la participación de la jueza de Ejecución Penal, Diana María Barrios Torales. Las internas participaron en actividades religiosas, celebraciones litúrgicas, espacios de recogimiento y exhibición de manualidades, compartiendo además la elaboración de chipas tradicionales.
En la Penitenciaría Regional de Misiones se vivió una jornada marcada por la espiritualidad visible en cada rincón: la cruz fue iluminada con velas, mientras las procesiones avanzaban en el patio envueltas en la luz cálida de candiles de apepú (naranja agria). Ese resplandor sencillo y profundo transformó la celebración en un signo vivo de esperanza. Se realizó la Santa Misa, junto con la celebración de la Palabra, el rezo de la Divina Misericordia, la lectura de las Siete Palabras y el Vía Crucis, convertidos en un verdadero camino de encuentro con Cristo.
En la Penitenciaría Regional de Pedro Juan Caballero, el Padre Ronaldo Ocampos presidió la Santa Misa en el pabellón de mujeres. Los internos protagonizaron un Vía Crucis viviente, escucharon las Siete Palabras, integrados en la fe y la reinserción. También se elaboraron y distribuyeron chipas.
En el CPRS “Juana María de Lara”, las internas participaron en la misa, confesión y eucaristía. Se elaboraron más de 500 chipas apo y se realizó un karu guazú. Las mujeres privadas de libertad realizaron lavado de pies y la novena de la Divina Misericordia, con apoyo de la Legión de María y el Apostolado de la Divina Misericordia.
En el Centro de Reinserción Social de Minga Guazú, con apoyo de la Diócesis del Alto Paraná, se elaboraron y distribuyeron aproximadamente 2.500 chipas. La actividad buscó preservar las costumbres culturales y religiosas, fortaleciendo la comunidad y la reinserción social.
Las actividades dejaron huellas profundas: velas que iluminaron la noche, chipas que unieron manos y corazones, palabras que renovaron el espíritu y gestos que recordaron el verdadero sentido de la Semana Santa.
Publicado el 6 de abril de 2026.